Cultura

Portazo de Colau al Hermitage de Barcelona

Portazo de Colau al Hermitage de Barcelona

Al contrario que Ámsterdam o Málaga, Barcelona no tendrá sede del Hermitage, el legendario museo de arte de San Petersburgo que atesora alrededor de tres millones de piezas de arte. Tras casi ocho años de especulaciones, campañas a favor y en contra y filtraciones de renders sobre el futuro edificio que iba a albergar el museo (el último, con la firma del Premio Pritzker Toyo Ito), finalmente Barcelona ha dicho "no" al proyecto de levantar una franquicia de la gran pinacoteca rusa.

El Ayuntamiento ha presentado esta mañana cuatro informes desde las perspectivas de mobilidad, urbanismo, cultura y viabilidad económica del proyecto para justificar su decisión. La más evidente es su ubicación en la llamada Nueva Bocana del Puerto de Barcelona, una zona que se vio muy dañada por el temporal Gloria la semana pasada. Los edificios del Hotel W y la sede de Desigual sufrieron graves desperfectos que la teniente teniente de alcalde de Urbanismo, Movilidad y Ecología de Barcelona, Janet Sanz, cifró en 12 millones de euros.

"Es un espacio frágil del litoral de la ciudad por su proximidad con el mar", explicó Sanz, que también incidió en la falta de conexión de la zona con el resto de la ciudad: la parada de metro más cercana, la de la Barceloneta, está a dos kilómetros. El antiguo barrio de pescadores ya acumula suficientes problemas de transporte y saturación turística como para añadir uno más.

En un contexto de "sostenibilidad" en el que más que construir, la prioridad debería ser rehabilitar edificios ya existentes, la propuesta del arquitecto japonés (un flamante edificio cubierto por sinuosas placas blancas que simulaban las olas del mar) no ha convencido al consistorio. Sanz tildó a la propuesta del reputado arquitecto como "una seta" que carecería de "sentido" y sugirió otros posibles emplazamientos que el Ayuntamiento estaría dispuesto a estudiar, como la zona del World Trade Center, el final de la Rambla de Prim (tocando el [email protected]) o las Tres Chimeneas. "Los proyectos tiene que adaptarse a la ciudad, no la ciudad a los proyectos", afirmó.

Los informes también son negativos a la hora de valorar la viabilidad económica y el proyecto cultural del museo. El teniente de alcalde de Cultura, Joan Subirats, calificó las previsiones de visitantes del proyecto presentado como "excesivamente optimistas". Los promotores cifraban en 850.000 los visitantes que tendría el museo el primero año, un número similar al del Museo Picasso y además contaban con que todos pagarían la entrada completa, cuando lo habitual es que con los descuentos y los bonos museísticos, sólo el 37% del público de los museos barceloneses lo haga. El estudio proyectaba un millón y medio de visitas dentro de 13 años, apostando por que el museo recibiría más visitas que el Guggenheim, el Thyssen-Bornemisza o los museos de Dalí de Figueres, los más visitados de Cataluña sólo por detrás del Museo del Barça. Unas expectativas que el Ayuntamiento ha encontrado poco realistas.

La muerte en 2018 de Jorge Wagensberg, ex director de CosmoCaixa, con una respetada trayectoria museística y designado para liderar el proyecto, también ha restado puntos a la viabilidad proyecto.