Cultura

Norman Foster presenta en Bilbao su «histórico» proyecto de reforma del Bellas Artes

Norman Foster presenta en Bilbao su «histórico» proyecto de reforma del Bellas Artes

El nuevo edificio dispondrá de 2.000 metros cuadrados más de lo previsto inicialmente

«Es un día histórico», dice sin tapujos Norman Foster, que este lunes ha dado más detalles su proyecto de reforma para el museo de Bellas Artes de Bilbao. El célebre arquitecto, cuyo nombre forma parte de la capital vizcaína desde que hace casi 25 años diseñara su Metro, ha desvelado algunas de las claves del nuevo edificio, que finalmente dispondrá de 2.000 metros cuadrados extra que podrán ser utilizados como oficinas y para el almacenamiento de obras.

De esta forma, no será necesario levantar otro edificio, ha señalado el «lord», favorable a «crear más con menos». «Esta ha sido una mejora muy importante», ha señalado. Foster ha insistido en que el proyecto respetará lo máximo posible el anterior museo: «Cuanto más puedes guardar, regenerar, mejor es el proyecto —ha afirmado—. Nuestro punto de partida es que este edificio es muy valioso».

La hoja de ruta de esta importante intervención arquitectónica quedó fijada el 11 de diciembre de 2018 en el Plan Estratégico 2019-2022, aprobado por el Patronato con los objetivos de impulsar la modernización organizacional y la ampliación física de la institución. En esta nueva visión estratégica, la actuación de mayor calado es la ampliación de unos 8.000 m2 del espacio operativo del museo, con un presupuesto de 18.658.200 € y un plazo de ejecución de 45 meses.

El primer paso para su consecución fue la convocatoria el 11 de febrero del concurso de arquitectura, realizado gracias a la financiación de BBK, Patrono de Honor del museo. De los 57 equipos admitidos en la primera fase, el jurado resolvió los seis finalistas el 8 de abril. Finalmente, el 23 de julio se anunció el fallo del concurso a favor del proyecto con el lema «Agravitas», presentado por Foster+Partners + LM Uriarte Arkitektura, y tanto el proyecto ganador como los finalistas estuvieron expuestos al público entre el 29 de julio y el 6 de octubre.

La idea conductora es recuperar el protagonismo del edificio de 1945 restableciendo su entrada original. Sobre las instalaciones existentes, se proyecta un espacio de dimensiones únicas que de forma respetuosa se asienta sobre los edificios de 1945 y 1970, dotando al museo de nuevas galerías en una única planta diáfana y flexible. La intervención, además, convierte la Plaza del Monumento a Arriaga en el nuevo corazón del eje vertebrador del museo.

En su dictamen, el jurado resumió así las fortalezas del proyecto: «Tecnológica en su imagen, humanística en su enfoque y ecológica en su sostenibilidad, la propuesta aúna calidad arquitectónica, sensibilidad urbana y responsabilidad social para levantar un hito luminoso y leve en el corazón histórico de Bilbao».

Por su parte, Unai Rementeria ha destacado las más que notables mejoras en la funcionalidad y visibilidad del museo al condensar en un solo volumen el plan de necesidades, así como su consideración hacia los visitantes y la enorme sensibilidad ambiental de un proyecto al servicio de la ciudadanía.