Cultura

Muere a los 84 años Christo, autor del arte más grande del mundo

Muere a los 84 años Christo, autor del arte más grande del mundo

La vida del artista Christo Vladimirov Javachef terminó ayer con un aire tan novelesco que parece irreal: nació el 13 de junio de 1935, el mismo día en el que nació la que habría de ser su mujer, Jeanne-Claude Denat de Guillebon.Ella nació en Casablanca y él, en Gabrovo (Bulgaria). ¿Cómo se cruzaron sus caminos? Chisto, hijo de una familia de la élite intelectual búlgara, había querido decicarse al teatro primero y al arte después, en Sofía.Pero el programa de los estudios, intervenido por el Estado comunista, le pareció decepcionante y se escapó escondido en un camión. Llegó a París y se dedicó a pintar retratos y a venderlos a domicilio. Las peluquerías de señoras eran uno de los lugares en los que encontraba más clientas, como la madre de Jeanne-Claude, que un día de 1959 le encargó un lienzo. El joven artista empezó a frecuentar a la familia Denat de Guillebon y a tomar intimidad. Se suponía que andaba de cortejo con la hermana de Jeane Claude (que ya estaba casada con otro hombre). Pero el guion se torció en algún momento, Jeanne-Claude quedó embarazada de Christo y ya nada los separó hasta la muerte de ella, en 2009. Ni siquiera la previsible hostilidad de la familia de ella.

No es un mal comienzo y aún guarda algún giro biográfico sobresaliente: en los años 70, Christo descubrió que su abuelo había falseado su identidad para evitar alguna causa penal con la justicia búlgara. En realidad, el señor Javachef era un industrial alemán millonario.Christo reclamó su parte de la herencia y un juzgado le reconoció ese derecho y lo convirtió en rico.

Pero esa parte de la historia es más divertida que relevante. Lo importante es que para 1960, Christo ya había abandonado los lienzos y había decidido convertirse en otra clase de artista, de acuerdo con el espíritu transgresor de los tiempos. Christo y Jean-Claude, que para 1961 ya firmaban sus obras como pareja creativa, se dedicaron al negocio de los objetos encontrados, modificados y recontextualizados, al estilo de sus contemporáneos Arman o Gordon Matta Clark. Las envolturas, la marca que hizo famosa a la pareja, están ya presentes en sus primeras piezas, al principio pequeñas y después de escala gigantesca. En 1964, la pareja se fue a vivir a Estados Unidos, donde se cruzaron con la cultura del land art. En realidad, tanto la biografía de reinvenciones constantes como la obra desmesurada y maravillosa de Christo y Jeanne-Claue parece muy estadounidense, aunque su gran campanada se produjo en Europa, en el Documenta 4 de Kassel de 1969.

Allí, la intervención de la pareja consistió en crear un enorme tubo de polietileno de 5.600 metros cúbicos que estaría suspendido por grúas y que fue visible a una distancia de 25 kilómetros. La instalación fue un calvario lleno de momentos que parecían de derrota pero acabó en éxito y disparó la carrera de la pareja. En 1970, su estudio diseñó y produjo un gran telón que cortaba en sección el valle de Rifle Gap, en las Motañas Rocosas. En 1983, intervino sobre 11 islotes del litoral de Key Biscayne y las rodeó de una película de polipropileno de color rosa.

Sigue la lista: en 1984, Christo y Jeanne-Claude volvieron a Francia y envolvieron en tela de color arena el Pont Neuf de París. Un año después instalaron 3.000 paraguas amarillos en un conjunto de colinas de Japón y, simultáneamente en un valle de California. En 1995 envolvieron en plástico el Reichstag de Berlín y en 2005 tiñeron de tela naranja Central Park. Sus obras llegaron a ser las más famosas del mundo.

Algunos de los árboles del Berower Parc in Riehen, Suiza, cubiertos por Christo en 1998.
Algunos de los árboles del Berower Parc in Riehen, Suiza, cubiertos por Christo en 1998.Markus_StuecklinEFE

Así, hasta dejar un legado de 23 obras efímeras, bellas y probablemente incomprensibles. Quizá no hubiera nada que entender: «Todas las interpretaciones son legítimas; sin embargo, no hay que buscar significados de ningún tipo a esta escultura porque las artes visuales son inexplicables, no son racionales, sino sensoriales, aquí un elemento importante es el agua, y nadie me pregunta por este líquido, todos le buscan significados a los bidones que no lo tienen», dijo Christo en 2018, cuando intervino en la Serpentine. Fue la última vez que supimos de su imaginación, mas grande que la vida.