Cultura

Lo que los crímenes de Charles Manson ocultan

Lo que los crímenes de Charles Manson ocultan

Tom O’Neill busca en «Manson. La historia real» las lagunas en la investigación de los brutales asesinatos

El juicio contra Charles Manson, el asesino que urdió los crímenes que en el verano de 1969 pusieron fin a la utopía hippie de los años sesenta, tuvo dos protagonistas: el propio Manson, ese encantador de serpientes sobrevenido en un icono contracultural, y Vincent Bugliosi, el fiscal que consiguió encerrarlo en la cárcel. Los dos tenían la misma edad –solo les separaban tres meses– cuando empezó el juicio más largo, más caro y más mediático hasta entonces.

Manson era el rostro del mal. Tras pasar la mitad de su vida entre rejas, se las apañó para erigirse el místico líder de la Familia, una secta cuyos miembros, en su mayoría adolescentes entregadas al sexo libre y al consumo de anfetaminas, lo veneraban cual discípulo, al mismo tiempo, de Dios y el Diablo.

Bugliosi era la cara del Estado. Recto en lo moral, solemne en sus declaraciones, vestía con traje de tres piezas. Era la imagen de esos Estados Unidos que habían quedado escandalizados cuando se supo que la Familia de Manson había matado en Hollywood, en dos días consecutivos, a siete personas, entre ellos la actriz Sharon Tate.

En el juicio, el fiscal consiguió convencer al jurado de que varios miembros de la Familia habían cometido los asesinatos por orden de Manson. El móvil era el «Helter Skelter», una canción de los Beatles, pero también una perversa profecía según la cual los negros acabarían con la raza blanca, salvo con Manson y los suyos, que terminarían haciéndose con el poder. Esta fue la verdad conforme a derecho.

Bugliosi documentó todo el proceso en « Helter Skelter», una investigación de más de ochocientas páginas que pronto se convertiría en el libro de crónica negra más popular de la historia. El libro se ha publicado en español recientemente, coincidiendo con el cincuenta aniversario de los crímenes. Es «año Manson» y era de esperar que llegaran más títulos. La aportación de Tom O’Neill es « Manson. La historia real» (Roca), con el que pretende desmontar la «verdad oficial» de «Helter Skelter».

En el libro de Bugliosi «hay gran cantidad de lagunas, contradicciones, omisiones y discrepancias con respecto a los informes oficiales», escribe O’Neill. «Buena parte de lo que aceptamos como hechos es ficción». O’Neill se ampara en cientos de entrevistas realizadas a lo largo de veinte años a policías, abogados, familiares o espías, cualquiera que pudiera guiarle por un laberinto que le convirtió, casi, en un lunático.

El resultado de todo este trabajo es decepcionante. Queda claro que Bugliosi era extremadamente ambicioso, que no dudaba en orientar las investigaciones y las declaraciones de los testigos hacia donde él necesitaba, que incluso cometió perjurio y que en lo personal era «muy peligroso», hasta el punto de maltratar a una amante y provocarle un aborto espontáneo. El fiscal, fallecido en 2015, ya no puede rebatir estas acusaciones.

Lo que no queda nada claro es la «historia real» de Manson. El título de la traduccion es una trampa. En inglés es «Chaos: Charles Manson, the CIA and the Secret History of the Sixties». Si detrás de los crímenes hubo en realidad un trapicheo de drogas, o una venganza, o fue producto de la actividad de un infiltrado de la CIA adiestrado en tácticas de insurgencia para desprestigiar a izquierdistas no lo sabemos, porque O’Neill no consigue probar nada. Tampoco prueba que Manson fuera un confidente del FBI, ni que estuviera vinculado a un plan secreto de control mental mediante LSD para crear matones. Sale hasta el asesinato de Kennedy.

«Mi objetivo no es decir lo que pasó –apunta O’Neill ya al final, quinientas páginas después–, sino demostrar que el relato oficial no es veraz». Demasiados callejones sin salida, demasiada confusión.