Cultura

Las apariencias nos dañan

Las apariencias nos dañan

El dúo Elmgreen & Dragset transforma La BlueProject de Barcelona en una seductora trampa donde nada es lo que parece

Desde la BlueProject de Barcelona nos plantean un trabajo de cuestionamiento del espacio del dúo de artistas nórdicos Michael Elmgreen & Ingar Dragset, autores vinculados a la ciudad por sus asiduas visitas y su afincamiento en ella de forma parcial. Ellos intervienen el ámbito de Il Salotto con grandes tubos industriales pintados de forma llamativa, modificando la normalmente sala gris presidida por cuatro columnas que aporta una aséptica sensación a todo lo que en ella se desarrolla. Nada es lo que parece -reza su título-, y lo que parece nos hace reflexionar. Los elementos de referencia espacial desaparecen y se subvierten de forma sutil y acertada, llenando de significados la sala.

Así, It';s Not What You Think nos plantea un espacio incómodo en el que el paseante-espectador debe agacharse y modificar su tránsito para acercarse a las obras. A primera vista, puede parecer una sencilla instalación, pero descubrimos -como en todos los trabajos de este dúo- que sus múltiples lecturas están estructuradas al milímetro. Nada se ha dejado al azar. Ready made, escultura, performance e instalación nos trasladan más allá del habitual cubo blanco del que se distancian en sus trabajos para incomodar creando un lugar invadido por estos grandes tubos de colores que van y vienen, atraviesan el espacio sin un sentido útil, pero con claros referentes orgánicos, recordando las salas de calderas de los edificios, aquí salpicada de elementos -e incluso personas- que nos alejan de esa realidad llenándose de referentes sobre el abandono, lo industrial, la precariedad y la adaptación.

Sutilmente, los artistas transforman esos tubos mediante el color: son los tonos pastel de las pastillas de última generación contra el VIH. Colores aparentemente inocuos que esconden la toxicidad de estos fármacos, haciéndolos parecer casi caramelos. El cuerpo y la enfermedad como producto mercantil y, por tanto, como activo en alza de nuestra sociedad postindustrial. La crítica está servida de forma tan envolvente como un silencioso mantra.

Para completar la experiencia, un asiento de coche fundido en bronce, un neumático de tractor sobre el que reposa un mono de trabajo o un set de descanso precario con colchón y algunos libros completan la experiencia. La atmósfera creada nos traslada a un entorno hostil de abandono en el que un joven lee reposadamente, desprovisto de cobijo. Una crítica sobre cómo los tiempos han cambiado el rol del individuo, que ha pasado de activo productor a voraz consumidor en manos de las diferentes industrias que rigen nuestras vidas.