Cultura

La baronesa que se hizo famosa en Nueva York por posar desnuda en la calle

La baronesa que se hizo famosa en Nueva York por posar desnuda en la calle

Elsa von Freytag-Loringhoven fue amiga de Man Ray, Djuna Barnes y Duchamp. Realizaba esculturas con materiales de desecho e inventó la llamada «poesía fonética». Se suicidó en 1927 en París en la miseria y el anonimato

Elsa Hildegard Plötz murió el 15 de diciembre de 1927 en París en el más absoluto anonimato. Todo indica que abrió la espita del gas y se suicidó. Fue enterrada en el Pére-Lachaise con la ayuda de unas amigas que pagaron la sepultura y luego se fueron a un bar a rendirla homenaje. Entre ellas, estaban la escritora Djuna Barnes y su amante Thelma Wood. Muy pocos sabían que esa mujer que sobrevivía en un modesto apartamento había sido durante más de una década la pintora, escultora, poeta y provocadora que en Nueva York era conocida como La Baronesa Dadaísta. Había adoptado el nombre de su tercer marido, un aristócrata alemán que se apellidaba Von Freytag-Loringhoven.

Elsa había nacido en una pequeña localidad báltica de Alemania en 1874 en el seno de una familia de clase media. Su madre era pianista. Tras su muerte, huyó de casa a los 18 años porque no soportaba a su padre. Se instaló en el domicilio de una tía en Berlín y comenzó a trabajar en un cabaret. Posaba desnuda para los pintores y tenía amigos en los círculos teatrales de la ciudad. Por esa época, cursó estudios de Arte antes de casarse con un arquitecto.

En 1902, se enamoró del mejor amigo de su marido, con el que contrajo matrimonio después de separarse. Ambos se mudaron a EE.UU. en 1910 y compraron una pequeña granja en Kentucky. Pero rompieron al cabo de varios años cuando Elsa conoció al barón alemán que se convertiría en su tercer marido y cuyo apellido llevó hasta su muerte.

La nueva pareja se instaló en Nueva York en 1913 y fue en esta ciudad donde Elsa von Freytag-Loringhoven desarrolló una llamativa carrera artística. Conoció a Djuna Barnes, Man Ray y Marcel Duchamp, con los que mantuvo una intensa relación personal y profesional.

Elsa trabajaba como modelo, pero también escribía poemas y realizaba esculturas. La publicación «Little Review» dijo de ella que era «la única persona viviente que se viste como Dadá, ama a Dadá y vive como Dadá». En esa época comenzó a colaborar en varias revistas y se proclamó inventora de «la poesía fonética». Pronto adquirió una gran notoriedad por las «performances» que hacía en las calles de Nueva York, donde posaba completamente desnuda o vestida con extraños complementos. En una ocasión se mostró sin ropa, con la cabeza rapada y pintada de rojo. Fue detenida en varias ocasiones y acusada de escándalo público.

Pero Elsa tenía un gran talento creativo que le llevó a asociarse con Marcel Duchamp. Hacía esculturas con materiales recogidos en la calle y en la basura. Algunos críticos atribuyen a la artista alemana la obra Fuente, el famoso mingitorio de Duchamp, que reconoció en una carta que la idea era de su amiga que quería representar una vagina.

A comienzos de 1924, Elsa decidió instalarse en París, pero nadie la conocía ni aceptaba sus trabajos. Vivió tres años en la miseria, con un estado de salud precario y al borde la locura. Dado que murió por una intoxicación de gas, se dio por hecho que se había suicidado. «Para ahorrar, en lugar de darme sepultura, podéis enviar mi cuerpo a una Facultad de Medicina y, al menos, os darán un poco de dinero», escribió en una carta a una amiga unos meses antes de su fallecimiento. Hoy su memoria ha sido recuperada en un documental de Lily Benson y por un par de biografías que la muestran como una transgresora y una artista de extraordinaria creatividad.