Cultura

Julio Bocca, Plácido Domingo y Tamara Rojo recuerdan a Alicia Alonso, «un ejemplo para todos»

Julio Bocca, Plácido Domingo y Tamara Rojo recuerdan a Alicia Alonso, «un ejemplo para todos»

Dolor en el mundo de la Cultura por la pérdida de una leyenda de la danza

La conmoción por la muerte de Alicia Alonso en el mundo de la danza ha sido extraordinaria. Al poco de conocerse la noticia, las redes sociales de bailarines, coreógrafos y distintas personalidades del mundo de la cultura se llenaron de fotografías de la legendaria artista cubana con mensajes de respeto, admiración y cariño. Plácido Domingo publicaba una foto suya al lado de la bailarina con este texto: «Con gran tristeza he leído la noticia del fallecimiento de Alicia Alonso, un monumento en el mundo del ballet y una de las más grandes bailarinas de todos los tiempos».

Y es que Alicia Alonso tuvo, especialmente a través del Festival Internacional de Ballet de La Habana, que cada dos años reunía a los mejores nombres del ballet internacional, una gran influencia en varias generaciones de artistas. Julio Bocca, desde Montevideo, recordaba que él la conoció en el año 1986. «Nos esperábamos esto –dijo a ABC–, pero uno no quiere que pasen las cosas. Alicia me abrió sus brazos y su corazón, me brindó la oportunidad de trabajar con su compañía... Nunca olvidaré mi última función con el Ballet Nacional de Cuba; vino hasta mi camerino para entregarme un perfume que había hecho especialmente para mí como recuerdo –por supuesto, lo conservo todavía–. Fue un momento increíble; noté el cariño y, sobre todo, el respeto que me tenía como ser humano y como artista. Se le va a extrañar muchísimo; su personalidad, su fuerza, su lucha por la calidad en la danza. En diciembre voy a trabajar con el Ballet Nacional de Cuba y será muy especial para mí; no podré volver a abrazarle, pero estará en mi memoria y nuestro corazón».

Para Tamara Rojo, Alicia Alonso es sin duda «una de las figuras fundamentales de la danza en el siglo XX. No solo por su calidad como intérprete o por el enorme repertorio que se creó para ella, sino por el legado que deja con el Ballet Nacional de Cuba y con su escuela». Desde Manchester, donde el viernes estrenó el English National Ballet «Cenicienta», la bailarina madrileña recordaba sus charlas con ella. «No pude trabajar mucho con Alicia; lo hice más con la segunda generación de bailarines cubanos: Lopia Araújo, Aurora Bosch, Josefina Méndez, Mirta Pla, Menia Martínez, Karemia Moreno... De ellas recibí el conocimiento de las enseñanzas de Alicia. Sí tuve ocasión de tener largas charlas con ella, sobre todo en una gira por Cuba del Royal Ballet; era una mujer muy inteligente. Esa inteligencia resulta muy inspiradora». Lo mismo que su actitud ante las adversidades. «Ella tuvo que sobreponerse a muchas dificultades: políticas, económicas... Pero, sobre todo, personales. Sus problemas de visión le obligaron a tener que aprender a bailar de nuevo. Ese espíritu de superación es un ejemplo para todos los bailarines, que a menudo nos rendimos a la más mínima dificultad. Ella nos enseñó que con esfuerzo todo se puede alcanzar».