Cultura

Jorge Isiegas: «Un torero aragonés en octubre sueña con el Pilar, y este año el sueño se desvanece»

Jorge Isiegas: «Un torero aragonés en octubre sueña con el Pilar, y este año el sueño se desvanece»

El zaragozano juega su temporada a la única apuesta de Úbeda en la gira de la reconstrucción

El 2 de octubre está anunciado en Úbeda junto a Paco Ureña en la denominada Gira de Reconstrucción organizada por Canal Toros de Movistar Plus y la Fundación Toro de Lidia. El aragonés Jorge Isiegas llega a su segunda corrida de toros tras el éxito de la alternativa en la Feria del Pilar del año pasado. Será la única apuesta de la presente temporada para reivindicar su proyección de torero joven.

«Es un privilegio y una responsabilidad muy grande, no puedo fallar, debo estar a la altura de la oportunidad que se me brinda», asegura el diestro a ABC, no sin antes elogiar el cartel junto a Paco Ureña, «un espejo en el que mirarse», y los toros de Daniel Ruiz; y reconocer los objetivos de la Gira: «Crear un fondo económico para el futuro, para ayudar a los que peor lo están pasando, para sembrar en novilladas...»

Pero junto a la ilusión por vestir el traje de luces por primera vez en 2020, en su voz se aprecia el lamento de una temporada en blanco. «Estaba planteada de otra manera tras la alternativa, abrirme paso en plazas aragonesas, en Teruel, Huesca, Ejea, Calatayud..., y ganarme un puesto de lujo en la Misericordia», y es que «un torero aragonés en octubre sueña con el Pilar, y este año... el sueño se desvanece».

«Zaragoza ha sido una plaza clave para mí, los triunfos de novillero ilusionaron a los aficionados, y eso me enorgullece. Sentí el cariño el día del doctorado con El Juli y Ureña, y voy a darlo todo por no defraudar, por crecer como torero», y otra vez el lamento en su voz: «Este Pilar va a ser muy triste».

Isiegas, ante la pandemia, se vio de un día para otro encerrado, «al principio entrenaba en el salón de casa y procuraba hacer ejercicio, después ya pude salir al campo», aunque el toro no ha ocupado todo su tiempo. «He seguido en la Universidad, haciendo prácticas en una empresa durante todo el verano, y entrenando aprovechando las pocas horas libres, pero fueron momentos duros, pasé un mes sin encajar la nueva situación que nos tocaba vivir, intentando asumir las terribles consecuencias sanitarias, sociales y económicas del maldito virus».

Y de cara al futuro se siente optimista. «A largo plazo quiero ser positivo, siento a la gente con ganas de ver toros, por volver a las plazas de los pueblos en fiestas; otra cosa es el mañana inmediato que depende de la evolución de la epidemia, de la vacuna... con las primeras ferias del año próximo como las Fallas o la Magdalena en el aire».

También le duele la situación de los profesionales, a los que las ayudas económicas no están llegando. «Sin juzgar el color político del Gobierno, lo están haciendo francamente mal. Por encima de cualquier ideología, ser banderillero, picador o mozo de espadas no es motivo para el maltrato. Hay situaciones verdaderamente dramáticas, y sus hijos no tienen culpa, mas si se trata de no dejar a nadie desamparado...»

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