Cultura

Ida Vitale: «Con Cervantes comparto el buen humor con el que puedo asumir todos los riesgos»

Ida Vitale: «Con Cervantes comparto el buen humor con el que puedo asumir todos los riesgos»

La poeta uruguaya, que recibirá mañana de manos de Don Felipe el máximo galardón de las letras hispanas, ha mantenido un encuentro con los medios en la Biblioteca Nacional de España

Reconoce Ida Vitale (Montevideo, Uruguay) que ella es «bicho más bien nocturno». Por eso la premio Cervantes, que mañana recibirá el galardón de manos de Don Felipe en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, ha llegado a su encuentro con la prensa en la Biblioteca Nacional de España «en estado de lelez». Esa disculpa de la uruguaya ha sonado a pura poesía, pues no estamos los plumillas acostumbrados a que el centro de los focos pida «perdón por la demora» y reconozca, además, que «fue culpa mía».

Para colmo de nuestra grata sorpresa, Vitale, un dechado de humildad, ha reconocido no saber lo que se espera de ella de cara a estos fastos cervantinos: «Estoy improvisando la vida en estos días. Todavía no respondo debidamente a todo lo que está detrás de este acto. Es un premio que no me esperaba para nada... Pienso por qué no llegó diez años antes, que yo estaba en mejores condiciones para responder». Pero el caso es que respondió, y vaya si lo hizo. A lo que de ella se esperaba y a todo lo que quienes allí nos encontrábamos le preguntamos, previo permiso de la homenajeada para «ser todo lo indiscretos» que pudiéramos, pues ya se encargaría ella de ponernos «en orden».

Maestra vocacional y pedagoga literaria como pocas, Vitale nunca ha dado clases sobre ella, por lo que «este cambio de foco» le resulta bastante perturbador. Eso de verse rodeada de fotógrafos, ávidos de una imagen suya que nunca valdrá más que mil de sus palabras, la desconcierta, quizás porque considera que su oficio es poco atractivo para la gran mayoría y acapara, sin duda, pocos titulares -sobre todo en estos días. «Lo que yo hago, eso de escribir poesía, no es lo habitual. Uno puede vivir toda su vida prescindiendo de la poesía; yo no, pero sé que es lo normal».

Dicho esto, ¿qué tiene de Cervantes la obra de la reconocida este año con el galardón que lleva su nombre? «De Cervantes hay sobre todo el buen humor con el que puedo asumir todos los riesgos». Y eso que, pese a disponer de una biblioteca en casa que ya quisiera cualquier crío -de entonces y de ahora-, por lo que tenía de prohibido, Vitale llegó al autor del Quijote «un poco tarde, cuando estaba en el licelo». Allí fue picando, un día un capítulo, otro día otro... Hasta que descubrió «que era el libro de mi vida» y empezó a buscar, entre quienes le rodeaban, a todos los Quijotes y los Sanchos que pudo -nunca dio con Dulcinea, aunque «por suerte» no le interesaba-. Tanto es así que la obra magna de Cervantes se convirtió «casi en un tratado de psicología precoz para elegir a la gente, a los amigos». No es extraño, por tanto, que Vitale defienda que «quizás la escuela debería obligar a leer el Quijote antes, porque es un breviario para la vida, está todo en el Quijote».