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Espartaco fue el casero de Maradona durante su etapa en el Sevilla: «Solo me pidió una barbacoa más grande»

Espartaco fue el casero de Maradona durante su etapa en el Sevilla: «Solo me pidió una barbacoa más grande»

El maestro de Espartinas comparte sus conversaciones sobre el miedo con el astro argentino

Juan Antonio Ruiz «Espartaco» fue el casero de Diego Armando Maradona durante su etapa en el Sevilla. Tras pasar sus primeras semanas en aquella temporada del 92 en un hotel, el astro del fútbol argentino, para muchos el más grande de todos los tiempos, alquiló una casa al torero sevillano en la urbanización Simón Verde.

El maestro de Espartinas recuerda hoy que a Maradona le encantó la vivienda, con elementos taurinos como carteles o cabezas de toros, y que solo le hizo una petición: tener una barbacoa más grande. «El asado es sagrado para los argentinos. Él tenía una familia grande y muchos amigos y mi barbacoa de la piscina se le quedaba pequeña. Me pidió permiso para cambiarla con cordialidad y una simpatía extraordinaria», comenta Espartaco.

El torero recuerda esa «simpatía de un figurón, un futbolista grandioso, del que poco puedo decir que no se sepa y al que tuve la suerte de conocer y el privilegio de que le gustase mi casa». Cuenta que mantuvieron la amistad un tiempo, aunque con el paso de los años perdieron el contacto, pero que siempre permaneció «una gran cariño con toda la familia».

En aquellos noventa, Espartaco, «en todo su apogeo», invitó varias veces a los toros a Maradona, como un Domingo de Resurrección en Sevilla. Relata que al futbolista le impresionaba «lo delgado que yo estaba». «Siempre me decía: pero, Juan, tú qué comes y qué haces para estar tan flaco. Y yo le respondía: Diego, no es lo mismo correr detrás de una pelota que estar delante de un toro. El miedo no puede ser igual».

Sobre el miedo y el arte del toreo y la pelota hablaron largo y tendido. «Decía que era parecido, que él no quería que el contrincante le cogiese la pelota y yo no quería que me cogiese el toro». Dos máximas figuras. Cada una en lo suyo.

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