Cultura

En el principio: Torcuato Luca de Tena

En el principio: Torcuato Luca de Tena

El fundador de ABC supo que el éxito del diario dependía de la elección de los mejores periodistas y el acogimiento de todas las opiniones dentro de «una honrada intención y respeto mutuo»

En ABC, en el principio fue Torcuato Luca de Tena. El periodista y empresario que quiso crear una prensa distinta para una España mejor. Abrió camino con Blanco y Negro en mayo de 1891 y, más tarde, con ABC, en enero de 1903. Con sus dos iniciativas estableció un nuevo estilo editorial, donde primaba el interés de los lectores y firmaban las mejores plumas del momento. Nombres propios del pensamiento, la literatura y el periodismo que jalonan la Historia de España de los últimos cien años; una larga lista en la que no falta ninguno de los grandes nombres. ¿Ninguno? Hasta Chaves Nogales o Gabriel García Márquez escribieron algún día en ABC. Pero sí hubo un hombre que, por distintos motivos, se resistió a la reiterada invitación de Luca de Tena: Mariano de Cavia. Es cierto que dejó su impronta con algún texto, pero nunca se incorporó de pleno a la redacción de este diario. Destiló todo su talento en la competencia.

La historia es bien conocida, pero merece ser recordada. El 15 de julio de 1920, la imagen de Mariano de Cavia ocupó toda la portada de ABC. Al día siguiente de su muerte. Torcuato quiso homenajear así a quien él consideraba el mejor periodista del momento, a pesar de escribir en la competencia y haber rehusado con reincidencia su invitación para incorporarse a la redacción. Pasadas unas semanas del fallecimiento, el fundador de ABC, periodista y empresario, pero sobre todo hombre innovador y colmado de iniciativas, decidió instaurar el premio periodístico que llevaría el nombre de su colega y competidor, Cavia. Desde entonces, han trascurrido cien años. Un siglo. En ese tiempo, la convocatoria se ha convertido en una especie de Nobel del periodismo en lengua española. La nómina de galardonados impresiona. Lo puede comprobar el lector en otro lugar de este suplemento conmemorativo y especial.

Detrás de aquella iniciativa aflora la generosidad de espíritu y el refinamiento intelectual de Torcuato Luca de Tena. Un hombre que modernizó el periodismo en España y el primero que introdujo el concepto de «independientes en política, monárquicos de corazón y liberales en la actitud». Tengo para mí que esa síntesis, junto a la capacidad de innovación técnica y gráfica de la época, fue el secreto del enorme éxito periodístico y empresarial de ABC. Todo eso y dos cuestiones más: escuchar y entender a sus lectores, a su público, como solía decir él, y acoger en sus páginas, con liberal condición, a todas las opiniones que «acepten unas reglas de juego basadas en la honrada intención y el respeto mutuo».

Don Torcuato, como era mentado entre sus más cercanos colaboradores, no era un escritor. No tenía ambiciones literarias ni guardaba en el cajón de su mesa textos para ser publicados tras su muerte. Le caracterizaba una elegante sencillez que fue una de sus normas de vida. Y así murió. Él mismo redactó su esquela, de su puño y letra. Es sabido también que pudo colocar debajo de su nombre el título de marqués o el de fundador de Blanco y Negro y ABC. Expresó su deseo de que no apareciese referencia alguna a excelencias, cruces ni senador vitalicio. Escribió una sola palabra: periodista. Quienes lo conocieron de cerca aseguran que no fue un acto de humildad, sino al contrario, de orgullo. De legítimo y admirable orgullo por ejercer tan bella profesión, la misma de su admirado Mariano de Cavia.