Cultura

El sector cultural calcula unas pedidas 2.500 millones

El sector cultural calcula unas pedidas 2.500 millones

¿Cuánto pesa la cultura? Hasta los bienes inmateriales acaban por hacerse daño a poco que se les deje caer desde cierta altura. El comunicado hecho público ayer por la asociación que reúne a las principales asociaciones que gestionan la propiedad intelectual (Adepi) es, efecto, grave. Tanto por lo que computa como por la propia ley de gravedad. Cae a plomo. «Es una estimación de pérdidas por las medidas adoptadas para frenar el coronavirus», apunta el presidente Antonio Hernández, «pero sobre cifras reales y plausibles».

Y así, y tomando como referencia los datos reunidos en su anuario por el propio Ministerio en años anteriores, se procede a restar el equivalente en facturación directa a un mes de actividad cesante. Es decir, al cierre y confinamienTo que vivimos. Así, se calcula una pérdida de facturación en conciertos, musicales, cines y teatros, además de pérdida de patrocinio en museos y bibliotecas, de un 25%. El porcentaje desciende a un 17% en el caso de la compra directa de libros, discos, videojuegos, dvds... Y se le suma un 30% más de lo que deja de ingresar el turismo cultural. El resultado son 960 millones que se caen. A plomo. «Si a esto se suma todo lo que tiene que ver con los alquileres que no se pueden dejar de abonar o los empleos derivados que hay que suspender... el cálculo que hacemos es de 2.500 millones menos en los 34.000 que el sector cultural con su 3,5% aporta al conjunto», razona.

Por todo ello, se pide una reunión urgente con el Ministerio por aquello de «consensuar medidas». Eso además de una "respuesta coordinada entre afectados y poderes públicos". «Estamos convencidos que, además, habrá un efecto resaca y un cambio de hábitos de consumo. Se hace imposible predecir cuándo se recuperará lo perdido», añade el presidente de Adepi después de dejar claro que la intención no es tanto solicitar medidas especiales como, mucho más importante, que no se olvide el sector cultural. Y todo ello por aquello de que cuando se habla de cultura, lo relevante no es cuánto se pierde sino el sentido mismo de lo que se pierde.