Cultura

El nocaut de Emilio Sánchez Mediavilla

El nocaut de Emilio Sánchez Mediavilla

En «Una dacha en el Golfo», Premio Anagrama de Crónica, el editor de Libros del K.O desentraña la realidad de Bahréin

La no ficción española tiende a mirar a la crónica yanqui con una mezcla de respeto y admiración, y con razón. No solo han innovado con la novela de no ficción de Truman Capote, el nuevo periodismo de Gay Talese o la escritura periodística que rinde culto a Hersey y su «Hiroshima», sino que en Estados Unidos, aún hoy, conservan una industria capaz de sostener un género caro y que no siempre encuentra grandes audiencias.

Se mira igualmente con envidia a la Escuela Polaca de Reportaje: la sombra de Kapuscinski es alargada y cuando llegan traducciones de los libros sus herederos, como Jacek Hugo-Bader, estos demuestran que el legado del autor de «El Imperio» está en buenas manos. Y hay también un cierto sentimiento de inferioridad respecto a la corriente latinoamericana. Pero, en este caso, bajo la etiqueta de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano a menudo se nos imponen como imprescindibles autores que en ningún caso lo son.

Los escritores que han logrado cruzar el charco estos últimos años han seguido una ruta similar: primero una editorial se ha atrevido con una antología de sus mejores reportajes, convirtiéndolos al instante en voces autorizadas para pontificar sobre un género maltratado en el mercado hispanohablante y, cuando por fin han encontrado acomodo en los medios españoles, enseguida se han entregado al terreno «fácil» y «barato» de la opinión. Siempre sale más a cuenta parecer bueno que serlo.

Que el Premio Anagrama de Crónica se haya constituido en memoria del mexicano Sergio González Rodríguez, en colaboración con la Universidad Autónoma de Nuevo León y con un jurado compuesto por autores latinoamericanos, responde a esta tradicional dependencia de la escuela garciamarquiana.

La buena noticia es que el primer ganador es un santanderino nacido en el 79 que rompe con todo esto. Su nombre es Emilio Sánchez Mediavilla, y no es un desconocido en el panorama literario español. Junto a Álvaro Llorca se embarcó en 2011 en una aventura editorial, Libros del K.O., con la idea de apostar exclusivamente por la crónica periodística. Detrás del enorme éxito de Nacho Carretero y «Fariña» o del despegue de reporteros como Ander Izagirre está el instinto de Sánchez Mediavilla. Podría decirse que Libros del K.O. es el equivalente español de la revista peruana «Etiqueta Negra», del admirable Julio Villanueva Chang.

Ahora es él, en el primer libro al que pone su firma, quien se descubre como un reportero de escritura fina y mirada curiosa. «Una dacha en el Golfo» es fruto de los dos años que vivió en Bahréin, adonde viajó siguiendo a su pareja, y en él cumple el requisito más elemental del periodismo: hacer interesante y accesible un tema al que el lector nunca prestaría atención.

Partiendo de su experiencia diaria en un país tan ajeno, sin vestirse con el traje de reportero valiente y sin ningún tipo de presunción estilística, Sánchez Mediavilla desentraña los interiores de una realidad marcada por tres tabúes: el sexo –las mujeres viven en una condición de evidente inferioridad–, la religión –«Islam procede de salam, que significa paz, pero también sometimiento»– y la política: detrás de ese país que se promociona en los grandes eventos deportivos se esconde un régimen implacable con cualquier tipo de crítica.

A la dura represión que sofocó las protestas inspiradas por la Primavera Árabe le dedica Sánchez Mediavilla el grueso de sus páginas, con entrevistas a disidentes, algunos instalados ya en Londres o Berlín. Lejos del tono plañidero que suele imponerse en este tipo de libros, en «Una dacha en el Golfo» la denuncia de un país amable para los expatriados y crudelísimo para las minorías se asoma de manera natural, consecuencia de un texto estructurado con la sensatez de un buen editor y ejecutado por un mejor escritor.