Cultura

El Liceo programa su tercera zarzuela en treinta años

El Liceo programa su tercera zarzuela en treinta años

Las tres veces ha sido el mismo título: «Doña Francisquita», de Amadeo Vives

El Gran Teatro del Liceo de Barcelona presenta a partir del 10 de noviembre la producción de «Doña Francisquita» con dirección escénica de Lluís Pasqual que se estrenó el pasado mayo en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. «Somos expertos en Doña Francisquita», bromeaba en rueda de prensa el nuevo director artístico del Liceo, Victor García de Gomar. No es para menos, teniendo en cuenta que este es el único título de zarzuela que ha podido ver el público del Liceu en las últimas tres décadas. Se programó en 1988, y se repitió en 2010 con una producción diferente.

En su estreno madrileño, la propuesta de Pasqual fue recibida con un sonoro abucheo. El director ubica los tres actos en tres momentos históricos diferentes: la República Española, los años 60 y la actualidad. Además, ha eliminado las partes habladas originales y ha incorporado un nuevo personaje, un productor discográfico, que encarna el actor Gonzalo de Castro.

«No nos esperábamos la reacción que tuvimos en Madrid», asegura el responsable de la reposición, Leo Castaldi, que atribuye el varapalo a los «puristas» de la zarzuela y vaticina que en Barcelona la acogida será buena. La protagonista femenina, María José Suárez, estima que la propuesta sorprendió al público, al que no se le había explicado bien que se trataba de una «Doña Francisquita» con modificaciones. Por su parte, el tenor Celso Albelo asegura haber recibido presiones a través de las redes sociales para que cancelase su participación en el espectáculo. «Cuando vine aquí, intenté evitar los prejuicios y me encontré un trabajo bien pensado y muy bien hecho», asevera.

Hubo un tiempo en el que Barcelona era una plaza tan indiscutiblemente zarzuelera que algunas obras cumbre del género llegaron a estrenarse en la capital catalana antes que en Madrid. El Liceo y el teatro Tívoli eran dos de los grandes focos. Hoy en día, en cambio, la zarzuela subsiste renqueante: mantiene el calor de un público fervoroso, dispuesto a llenar cuanto teatro decida programarla, pero esto contrasta con la frialdad de la mayoría de los grandes centros musicales. El Tívoli ya no es lo que era, y hace unos años se pudieron ver algunos títulos clásicos en el Victoria gracias a la presencia de la Compañía Lírica de Zarzuela de Madrid. El Teatro Nacional de Catalunya, bajo la dirección de Xavier Albertí, es el que más esfuerzos ha dedicado al género, aun no tratándose de un equipamiento musical.

Como prueba del éxito de la zarzuela en Cataluña se puede citar la reciente producción de la «Cançó d’amor i de guerra» de Rafael Martínez Valls a cargo de la Simfònica per a Cobla i Corda de Catalunya. Esta zarzuela en catalán se ha grabado por primera vez desde que la protagonizara Montserrat Caballé en 1973, con Marta Mathéu, Roger Padullés y Toni Marsol en los papeles principales. Del disco se han vendido 3.000 copias, toda una proeza en los tiempos que corren. El montaje semiescenificado se estrenó hace dos años en Gerona y hoy cierra en Manresa una gira que lo ha llevado por seis ciudades catalanas, siempre con las localidades prácticamente agotadas.

La «Doña Francisquita» del Liceo, a una semana de su estreno, tiene ya garantizada una ocupación de entre el 80 y el 90 por ciento en sus seis únicas funciones. Cataluña sigue siendo, a pesar de todo, una plaza zarzuelera.