Cultura

El artesano del esparto que hechizó a Sarah Jessica Parker

El artesano del esparto que hechizó a Sarah Jessica Parker

Javier Sánchez Medina fue uno de los artistas que participó en la feria de La Mercantil del Diseño de Sitges

Sus espejos y cabezas de animales de esparto pueblan las paredes de restaurantes y hoteles de medio mundo, pero también las mansiones de celebrities como Sarah Jessica Parker o princesas como Carolina de Mónaco. En un tiempo record Javier Sánchez Medina (Badajoz, 1977) ha logrado conquistar el mundo de la decoración recuperando un oficio prácticamente extinguido, la espartería. Sus creaciones y los materiales que emplean entroncan directamente con sus raíces. «Soy extremeño, siempre he tenido en mi entorno las fibras naturales como la pleita o el esparto. Yo cuento quién soy y de dónde vengo a través de los materiales», declara el artista durante la celebración de La Mercantil del Diseño, una feria de decoración, arte y moda que alberga el Hotel Me Sitges Terramar y que celebrará su segunda edición el próximo 27 y 28 de julio.

Hotel Me Sitges Terramar - ABC

Sánchez Medina recuerda las trabas que cualquier emprendedor encuentra en sus inicios. «Empecé hace seis años en plena crisis y dejar lo que hacía para montar una espartería era un reto mayúsculo. En mi familia nadie se dedica a la artesanía y me dijeron que estaba loco. Yo venía del mundo del deporte, tenía un gimnasio en Badajoz. Nada que ver con esto».

Su despegue definitivo vino impulsado por el poder de las redes sociales. El famoso decorador estadounidense Nate Berkus se fijó en sus creaciones a través de Instagram y le propuso participar en la feria internacional de decoración e interiorismo que se celebra cada año en Beverly Hills. Gracias a este escaparate las revistas de decoración estadounidense comenzaron a hacerse eco de sus trabajos. Y de repente, un día comienza a seguirle en Instagram Sarah Jessica Parker. Él por aquel entonces aún no muy avezado en las redes, ni siquiera se dio cuenta. No se conocerían hasta unos años después, en Madrid . «Un día estaba almorzando con una amiga y me llamó el entonces embajador James Costos para decidirme que había una clienta que quería visitar mi taller. Me fui para allá a colocarlo un poco y de repente vi un furgón con lunas tintadas y los flashes de los paparazi. Venía con dos amigas. Es muy cercana, muy de contacto, y conmigo se ha portado genial. Le debo mucho. Ha sido muy generosa».

Sarah Jessica Parker

El artista confiesa que aún llegan a su tienda clientes que quieren comprar los mismos artículos que la actriz de «Sexo en Nueva York». Pero la mayoría de los trabajos que se exponen en sus dos tiendas-taller (en la calle el Escorial y en la calle Madera) están vendidos. Las piezas se hacen por encargo y la lista de espera es de dos meses. En su lista de clientes VIP figuran actrices, embajadores incluso miembros de la realeza. «Me dijeron hace poco que Carolina de Mónaco tiene un espejo mío».

Con Jessica Parker se reencontró el pasado noviembre en Nueva York en la muestra «Mickey: The true original exhibition», con la que se celebró los 90 años del afamado ratón y su influencia en el arte y la cultura pop. Reinterpretó las manos del mítico personaje y realizó un estudio de estas en ratán y anea, trenzado y cosido en hilo de bramante. Ahora se halla inmerso en una nueva colección de espejos y en la organización de talleres.