Cultura

Directo: Manzanares indulta al toro «Palangrero» en Mérida

Directo: Manzanares indulta al toro «Palangrero» en Mérida

Se lidia una corrida de Jandilla

«Usen la mascarilla, no abandonen su localidad, no fumen durante la corrida, abandonen la plaza con orden...» Las recomendaciones sonaban por la megafonía del coso de Mérida al finalizar el paseíllo. Mucho ambient para ver a Morante de la Puebla, El Juli y José María Manzanares, con toros de Jandilla. Era la primera corrida tras la muerte del patriarca, Borja Domecq, señor del campo bravo. Su hijo, del mismo nombre, recogió un placa en homenaje con la presncia de la terna. Suena un rito de ¡Viva España!

Sale el primer toro, Optimista, número 30, anovilladote y justo de todo. Se queda corto en el capote de Morante y para colmo pierde las manos. Asoma el pañuelo verde. Salen los cabestros. No hay manera de que el toro entre. Entra y sale. Pasan los minutos y los minutos... A las nueve y media, entra en toriles. ¡Aleluya! El primero bis tiene más viveza y remate, bizquito. Trujillo lo lidia profesionalmente para ponerlo en el caballo. De uno en uno, deja toreros lances Morante en el quite. Tres verónicas tres, con el animal algo áspero y metiéndose algo por dentro. Le pone los pitones en la hombrera a Lili en banderillas. Morante brinda al cielo y comienza por ayudados por alto. Torerísimo en el remate por bajo y hasta en el pase de pecho. A derechas cose la embestida, siempre a meda altura, en una ronda que ilusiona. Valiente y torero. En la siguiente no lo prende de milagro. Con el toquecito, le saca muletazos que encantan a sus seguidores, tan huérfanos en esta teporada del Covid. Molinetes y recortes antiguos tras probar por la zurda. El toro va y viene, sin ninguna clase, que la pone Morante. Corta la primera oreja.

Segundo toro, de buena presencia. Coloca la cara de maravilla en el capot de El Juli, que entusiasma. Como es habitual, pide que lo piquen poco. Quita por chicuelinas. El toro, de nombre Ornitólogo, acude con mucha prontitud. Julián brinda al ganadero. Le da distancia y torea despacito desde el inicio. Lo oxigena. Le baja mucho la mano luego, y el toro pierde las manos. Cambia a la zurda. Pero el toro se viene abajo muy rápido. Lo que prometía se desinfla. El madrileño acaba en las cercanías. Estocada trasera y oreja.

Ya está el tercero en el redondel, Palangrero, número 48. Empuja y pelea en el caballo, aunque echa la cara arriba al principio. Embiste con brío en la primera serie. Es el mejor y con más transmisión de la primera parte. Humilla en las telas de Manzanares, que se reúne más a patir de la tercera serie, con nuletazos que calan. Por el pitón zurdo, el toro lame la arena, con una calidad y un son excelentes. Y en el cambio a la derecha el toro se come la muleta. Otra última al natural, con el toro comiéndose muleta y arena. ¡Qué clase y fijeza! Asoman pañuelos y voces pidiendo que no lo mate. Indulto. Pasea las dos orejas y el rabo simbólicos con el ganadero. El mejor homenaje al padre.

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