Cultura

Cartas desde el infierno, ocultas bajo el emperador Carlos V

Cartas desde el infierno, ocultas bajo el emperador Carlos V

Trabajadores del Museo del Prado dejaron en 1923 dos misivas y una moneda en el pedestal de una efigie esculpida por Leone y Pompeo Leoni

Con motivo de su bicentenario, el Museo del Prado decidió crear una cápsula del tiempo con material generado durante su 200 cumpleaños y la grabación de comentarios de los visitantes sobre la pinacoteca. Todo ello queda depositado en una urna en los almacenes del museo y no se abrirá hasta 2119. Pero el Prado sabe bien de cápsulas del tiempo. En 2008 tuvo lugar un curiosísimo hallazgo, que tan solo se publicó en la revista «Museos», del Ministerio de Cultura (firmaba el artículo Juan Ramón Sánchez del Peral, del Prado), pero que no tuvo trascendencia pública. Hasta ahora, cuando el Prado lo ha subido a su página web.

Fragmento de una de las cartas halladas - MUSEO DEL PRADO

El 7 de julio de 2008 la conservadora del Prado Marta Hernández, junto con la Brigada de la pinacoteca, movieron el pedestal que sustenta la escultura «Carlos V y el Furor» (1551-1555), de Leone y Pompeo Leoni, que preside actualmente la rotonda de Goya alta del Prado. Cuál sería su sorpresa al descubrir en el hueco interior del pedestal, y dentro de un sobre reutilizado con un sello postal estadounidense de dos centavos con la cara de George Washington, dos cartas y una moneda española de diez céntimos (la famosa perra gorda).

Fragmento de una de las cartas halladas - MUSEO DEL PRADO

«25 duritos al mes»

Analizadas las misivas, escritas el 12 de diciembre de 1923, se supo que los remitentes eran porteros del museo y sus destinatarios, colegas del futuro: porteros, ordenanzas de secretaría y la dirección del museo. En el reverso del sobre aparece dibujada una calavera con dos tibias cruzadas, junto con los cargos de los destinatarios y datos del remitente:«Ramos/portero en la actualidad./Condenado./Desde el infierno». Se trata de José Ramos Moreira, portero quinto del Prado, que saluda desde la que tenía claro sería su residencia cuando la carta fuera encontrada: «el sesto piso fondo» (sic) del cementerio del Este, hoy cementerio de la Almudena. En la carta, manuscrita a tinta, Ramos nos invita a su morada («que espero retardeis») y se lamenta de su precariedad laboral: dice que lleva «tres años de servicio cobrando 25 duritos al mes», que ha tenido que dejar el tabaco y los «mediochicos» en las tabernas de las calles Jesús y Moratín y que apenas se alimenta con cuentagotas. Concluye con un «¡Cuánto dio que hacer!» (¿se referiría al emperador o a alguien del museo?) y esta frase: «Que Carlos I y V os defienda de todo mal. Amén». Firman también la nota dos colegas de José Ramos: Nicolás Fernández y Fortunato Ruiz. Juan Ramón Sánchez del Peral subraya «el toque macabro y de acidez muy hispánica» de la carta, impregnada de ese humor negro tan español.

Reverso del sobre hallado bajo la escultura de Carlos V - MUSEO DEL PRADO

La segunda carta, igualmente manuscrita a lápiz y a tinta, el mismo día que la anterior, también cuenta con la autoría de porteros del Prado, que nos invitan (junto a las cartas apareció una perra gorda, acuñada en 1870 y que en 1923 aún era de curso legal) a «mediochicos de vino en la mas proxima tasca, si así se denomina en vuestros dias, por haber derrocado al mas grande que tubo España y el que la ha hecho mas pequeña»(sic). Según Sánchez del Peral, «parece que se refieren al emperador Carlos, al que sin duda debieron bajar de su pedestal en aquellos días, lo que les daría oportunidad de dejar dentro la nota». En el sobre había salpicaduras de enlucido de yeso, seguramente debido al sellado del pedestal.

Fragmento de una de las cartas halladas - MUSEO DEL PRADO

Aunque no es habitual, en ocasiones han aparecido objetos en algunas obras de arte. Es el caso del naipe hallado en 1668 en el interior de «El joven de Magdalensberg», del Kunsthistorisches Museum de Viena, o de la baraja encontrada tras el vaciado del «Hércules Farnesio» de la Academia de Bellas Artes de San Fernando.