Cultura

Carmen Thyssen prorroga dos meses más el préstamo de su colección al Estado

Carmen Thyssen prorroga dos meses más el préstamo de su colección al Estado

Según la baronesa, sufre problemas de liquidez: «Tengo hipotecadas tres casas y un terreno»

El próximo día 31 vence el plazo de la última prórroga de tres meses que la baronesa Thyssen aceptó sobre el préstamo gratuito de buena parte de su colección al Estado español, que se exhibe en el Museo Thyssen. Y ya es difícil echar las cuentas. En conversación telefónica con ABC, anuncia que el plazo se ampliará dos meses más, hasta el 31 de mayo, aunque, consciente de la que tenemos encima, está abierta a prorrogarlo de nuevo. «La salud es lo primero, no soy egoísta. Es terrible lo que está pasando. Estoy triste y preocupada, espero que esto termine pronto», dice.

Y es que no está el mundo para negociar colecciones de arte. A nadie escapa que el 31 de mayo no habrá una solución a un problema que han tenido encima de la mesa durante años y años nueve ministros de Cultura, a los que ahora se suma Rodríguez Uribes. Ríe cuando le decimos que, más que una coleccionista de arte, parece una coleccionista de ministros de Cultura. Aún no conoce al nuevo titular de la cartera. «He tenido buena sintonía con todos», comenta. Le recordamos que con unos más que con otros:«Bueno, sí, con Íñigo [Méndez de Vigo] tuve menos». ¿Y con Ángeles González-Sinde? «Al final acabamos siendo amigas».

Le da mucha pena haber tenido que cerrar las puertas del Museo Thyssen con la exposición de Rembrandt: «Es un lujo, muy difícil de organizar. Ojalá se amplíen los préstamos para que el público pueda ver esta muestra tan buena». Tita asistió a su inauguración, no así a las anteriores. ¿Hay algún problema con el museo?«Sí, con la dirección artística [puesto que ostenta Guillermo Solana]. No se respetan algunas cosas y hay cosas que no se pueden hacer. Estoy molesta». Prefiere no entrar en detalles. La relación entre ambos ha sido una montaña rusa, con constantes altibajos.

La hija del barón

Tampoco parece que la relación con Francesca Thyssen sea idílica, por mucho que la hija del barón le haya tendido la mano en recientes entrevistas. «Yo siempre se la he tendido a ella. Ha cambiado mucho su forma de pensar. Yo no cambio». ¿Qué opina del convenio gracias al cual la Fundación de Francesca Thyssen, TBA21, celebrará dos expociones anuales en el museo? ¿Está de acuerdo? «No me quiero meter en ese tema». Pero, ¿ha visto alguna de las que ha habido? Es el caso de Tomás Saraceno y Dominique Gonzalez-Foerster o la Joan Jonas. «No las he visto», contesta. «Me alegra mucho saber que los herederos de mi marido se han convencido de que es estupendo que la colección esté en España. Francesca ha tardado mucho en pensar en el Museo Thyssen. A su manera. Ambas tenemos formas muy distintas de ver el museo. Llevo muchos años luchando por él». ¿No le gusta que el arte contemporáneo entre en el Thyssen? «No es eso, a mí me encanta y lo colecciono».

El jueves se subastaron en la sala Christie’s de Londres 24 lotes de mobiliario y artes decorativas de su colección. Confirma que son de Villa Favorita, la casa de Lugano que ya vendió. «Son piezas que no utilizo y para qué guardarlas. Se las dejé a Christie’s y las van sacando a subasta». No le vendrán mal los 150.000 euros que pagaron por ellas, pues dice que no tiene liquidez: «Tengo hipotecadas tres casas: dos en Andorra y la de Pedralbes, y un terreno en Andorra. Y no percibo un euro por mi colección ni por la tienda del museo».