Cultura

Ada Colau se gastó 42.700 euros en los informes para decir 'no' al Hermitage

Ada Colau se gastó 42.700 euros en los informes para decir 'no' al Hermitage

Ada Colau enterró el Hermitage hace tres semanas. Y se apoyó en cuatro informes técnicos para descartar la sucursal del museo en la Nueva Bocana del Puerto de Barcelona. Esos informes municipales costaron 42.700 euros, según ha admitido esta mañana el teniente de alcalde de Cultura, Joan Subirats, en la comisión de Cultura.

Subirats ha explicado que los informes se encargaron a profesionales de «solvencia contrastada»: el proyecto cultural fue a cargo del filósofo y ex director del CCCB Josep Ramoneda; el estudio de movilidad lo elaboró Intra y Ole Thorson; el de urbanismo lo firmaron los catedráticos de la Universitat Politécnica de Catalunya (UPC) Álex Jiménez y Maria Rubert de Ventós, y el de sostenibilidad económica fue de Xavier Cubeles y Eurocet.

La portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento, Marilén Barceló, denunció el coste de esos informes que «sólo han servido para justificar su ideología contraria al Hermitage». Esos cuatro informes fueron la argumentación para que el Ayuntamiento dijera un rotundo no al Hermitage, un proyecto rodeado de polémica desde 2012, cuando el entonces president Artur Mas firmó un convenio con Rusia para la instalación de una sucursal.

Si la oposición municipal acusa al gobierno de Colau de tomar una «decisión política e ideológica», la presidenta del Puerto de Barcelona, Mercè Conesa, pide al Ayuntamiento que se replantee su no y ha desmontado algunos de sus argumentos en una entrevista en Catalunya Ràdio. Por ejemplo, el riesgo de inundaciones o que el espacio no sea adecuado para ese uso cultural. «Tenemos que intentar ponernos de acuerdo con el Ayuntamiento y me consta que se está trabajando con los equipos técnicos para que la implantación de este equipamiento sea lo más adecuada posible», ha asegurado Conesa, quien fuera presidenta de la Diputación de Barcelona por el PDECAT. Desde el Puerto se resisten a dar por muerto el Hermitage.

El hermetismo de la sociedad privada que impulsa el Hermitage -liderada por el interiorista de lujo Ujo Pallarés-, los constantes cambios en el proyecto (tanto museísticos como arquitectónicos, con un nuevo edificio sorpresa a cargo de Toyo Ito), los números poco realistas de visitantes (la previsión era de 850.000 el primer año y en aumento, una cifra similar al museo más visitado de Barcelona, el Picasso) y la sensación de improvisación siempre han levantado fuertes recelos en el sector cultural. Mientras unos lo ven como una oportunidad otros lo tildan de especulación. «Es un ejemplo típico de cultura de franquicia: nombres conocidos, proyecto banal», sentenciaba el informe de Ramoneda.